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Parte final

Mensaje por Amalia Lateano el Lun Nov 18, 2013 8:20 pm

• 12.- Estructura de los capítulos.
El siguiente paso es dividir el resumen del argumento en tantas partes como papítulos queremos que tenga la novela. Al mismo tiempo tomaremos notas sobre el contenido de cada uno de ellos, los personajes secundarios que deben intervenir de forma esporádica en cada uno y las descripciones o explicaciones que habrán de integrarse en la narración.
Esta fase no es definitiva, y permite que se incorporen nuevos materiales literarios a medida que vayan surgiendo durante la redacción de los capítulos.
Es el momento de decidir, eso sí, la secuencia de los episodios, si deseamos que se sucedan cronológicamente o si preferimos empezar a contarlo a partir de un determinado momento, bien después de ocurrir los hechos o bien cuando ya han empezado a sucederse y sólo tenemos que contar los precedentes para que el lector los conozca y pueda incorporarse al discurrir de los nuevos.
En el ejemplo que nos sirve de modelo he dividido el argumento en siete capítulos y he decidido la evolución lineal, desde el principio hasta el fin, por considerar que puede ser más fácil de seguir para todos.
La estructura de los capítulos queda así:
“Capítulo 1:
Cecilia se incorporó a la Secretaría de la Concejalía de Cultura del ayuntamiento coincidiendo con las últimas elecciones municipales de la ciudad. Normalmente la celebración de procesos electorales producía cambios en la composición de las plantillas de personal, que todos admitíamos con naturalidad como una consecuencia del tráfico de influencias cambiantes con cada nombramiento de nuevo alcalde y nuevos concejales.
Los que cesaban solían resistirse moderadamente alegando derechos de continuidad y promesas realizadas al principio del anterior mandato, pero no insistían en exceso porque en el fondo todos aceptaban aquel procedimiento que les permitía conservar la esperanza de que volvieran a contar con ellos en el próximo vuelco democrático.”
Notas al capítulo 1:
En este primer capítulo deberá reflejarse el ambiente producido con la salida de los antiguos empleados del Ayuntamiento y la llegada de los nuevos.
También podrá introducirse alguna situación más o menos conflictiva relacionada con la interrupción de contratos laborales de algún trabajador que se siente perjudicado.

“Capítulo 2.
El jefe del despacho de Festejos se llamaba don Lorenzo, . Era un hombre entrado en años famoso por sus relaciones problemáticas con varias trabajadoras y sus devaneos con las actrices que intervenían en los actos culturales, y había obtenido el derecho a su plaza en las últimas oposiciones de funcionarios municipales que se convocaron antes de derogar ese procedimiento. Contaba, pues, una estabilidad laboral que los demás no tenían, lo que le otorgaba una seguridad en sí mismo que le permitía cierto relajamiento de costumbres que en ocasiones se excedían de lo tolerable.
Lo sé muy bien porque aprobamos las oposiciones juntos y desde entonces trabajamos en el mismo despacho, con la diferencia de que él fue ascendiendo de puesto poco a poco mientras que yo preferí seguir en el mismo sin tener que amoldarme a las arbitrariedades sucesivas de los diferentes concejales que fueron desfilando con el tiempo dejando cada uno su huella personal y, en muchos casos, añadiendo a la plantilla de personal algún que otro pariente más o menos lejano.”
Notas al capítulo 2:
Con el fin de interesar al lector en ese sentido, conviene reproducir algún episodio anecdótico protagonizado por don Lorenzo con compañeras de trabajo y algún devaneo chusco con actrices jóvenes contratadas en el programa de fiestas del Ayuntamiento. Capítulo 3. Lo que no estaba previsto fue el cambio brusco de la voluntad popular en las últimas elecciones que supuso la retirada del equipo de gobierno que llevaba doce años dirigiendo los designios de la ciudad, por lo que cogió a todos desprevenidos la fulminande pérdida de empleo así como la inmediata ocupación de los mismos puestos por personal de nueva contratación, relacionados muy probablemente con los nuevos munícipes.
Don Lorenzo vivía esas temporadas expectante, a la espera de alguna nueva trabajadora joven y guapa a la que pudiese mediatizar con su táctica infalible de veladas amenazas y babosas insinuaciones seductoras.”
Notas al capítulo 3:
Puede reflejarse la vida de la ciudad durante el proceso electoral con referencias a los distintos partidos políticos y sus actuaciones publicitarias.
Al mismo tiempo se procurará que el lector observe la espectación de don Lorenzo sobre los acontecimientos que se suceden, sintiéndose por encima de los compañeros sin plaza fija que ven peligrar sus puestos de trabajo.
“Capítulo 4:
Cecilia tenía alrededor de veinte años y era de carácter abierto y muy atractiva. No la conocía nadie y se sospechaba que estaba recomendada por don Mario Durango, el concejal de Cultura, que quería tener en su Secretaría gente nueva que no estuviese viciada por los resabios burocráticos de siempre.
Cecilia reunía alguna de las cualidades femeninas que don Lorenzo consideraba irresistibles y desde el primer momento concentró su interés en desplegar alrededor de ella una red cada vez más pequeña en la que "más tarde o más temprano terminaría cayendo como todas".”
Notas al capítulo 4:
Ocurrido el cambio democrático de la Alcaldía, pueden utilizarse algunas páginas en la presentación tanto del nuevo alcalde con los nuevos concejales como de varios trabajadores allegados con el nuevo equipo. Entre ellos se incluirá el personaje de Cecilia, procurando reflejar bien sus cualidades personales y su capacidad profesional de forma que de ningún modo pueda sospecharse su parentesco con el alcalde.
“Capítulo 5.
La oportunidad llegó el día en que el nuevo concejal quiso conocer todos los actos culturales y actividades de ocio que se desarrollaban a lo largo del año tanto en el centro urbano como en todos los barrios dependientes de su gestión, y encargó a su secretaria que se ocupase de redactar un informe exhaustivo que ella misma, teniendo en cuenta las circunstancias, se encargaría de llevar personalmente a don Alberto Bernal, que era como se llamaba el nuevo alcalde, que había sabido ganarse la confianza de los ciudadanos haciendo público un conjunto de propuestas dirigidas a mejorar la vida cultural de la ciudad.
Cecilia era consciente de que el encargo desbordaba su experiencia administrativa, pero también sabía, como le había dicho su abuelo cuando iba a empezar a trabajar en el Ayuntamiento, que la eficacia de una buena secretaria puede estar en saber buscar la información en el sitio acertado, y ella conocía que don Lorenzo disponía de toda la documentación necesaria y, lo que era más importante, contaba con la experiencia adquirida durante tantos años encargándose de la organización de festejos públicos, por lo que debería contar con su asesoramiento en aquella tarea.”
Notas al capítulo 5:
Reflejar la ilusión de Cecilia ante el encargo del concejal de Cultura al mismo tiempo que le preocupa tener que contar con don Lorenzo, a quien conoce poco pero no le cae muy simpático. La forma podría ser comentándoselo a alguna amiga o compañera de trabajo mientras toman café o asisten a algún espectáculo.
La mujer de don Mario Durango va a visitar con frecuencia a su marido a la concejalía y establece relaciones de buena amistad con Cecilia. “Capítulo 6.
-Buenos días, don Lorenzo. ¿Qué tal está usted?
-Buenos días, Cecilita. Qué sorpresa más agradable y qué guapa la encuentro, como siempre.
-Gracias. Don Mario quiere que haga un informe sobre actos culturales para la alcaldía, y he pensado que usted podría ayudarme...
-Sí, por supuesto. Es halagador que las nuevas generaciones tengan en cuenta a los viejos, pero no va a ser fácil recoger todos los datos.
-Si es por trabajo o por tiempo...
-La información está archivada en el almacén del ático y en el del sótano. Podemos distribuirnos el estudio, y mientras que tú revisas las cajas más recientes, que están arriba, yo puedo echar un vistazo a los carpatacios que han ido bajándose al cementerio de abajo.
Durante el resto de la semana don Lorenzo no apareció por el despacho más que para dejar sus bártulos al principio y al final de la jornada, pero fue lo suficiente para que yo pudiera observar su cambio de traje y corbata, y hasta el nuevo aire de su peinado y mayor cantidad de perfume que derramaba a su paso.”
>
Notas al capítulo 6:
La escena del encuentro de Cecilia con don Lorenzo puede completarse con los diferentes pensamientos de uno y otro, así como los indicadores de los indicios de peligro a los que la secretaria se está arriesgando sin darse cuenta.
“Capítulo 7.
Una mañana que estaba yo en el antedespacho del alcalde esperando la firma de unos documentos vi llegar a don Lorenzo con una carpeta bajo el brazo, pero venía por el pasillo que accedía al ascensor interior que comunicaba con el ático en lugar de subir por el ascensor general que llegaba al sótano.
-Necesito entregar urgentemente al señor Alcalde algo. ¿Me permites que pase delante?
-Haz lo que quieras. ¿No estabas trabajando en el sótano?
Entró sin contestarme, dirigiéndome una mirada de autosuficiencia.
Unos minutos más tarde llegó Cecilia muy sofocada siguiendo sus pasos como quien persigue a un ser repugnante que le hubiese avasallado.
-¿Has visto por aquí a tu compañero de despacho?
-Está dentro, despachando con el alcalde.
-Es una bestia inmunda, y habrá que darle un escarmiento.
El escándalo se extendió por toda la ciudad. Don Lorenzo quiso aprovecharse de Cecilia, valiéndose de estratagemas para acorralarla en el ático. Lo que él no sabía, porque el cambio del equipo municipal se había producido muy recientemente, era que Cecilia era la nieta del alcalde, y su desconocimiento le costó su puesto de funcionario.”
Notas al capítulo 7:
Este capítulo puede incluir con el detalle que se desee el escándalo vivido entre los empleados al conocerse el abuso de don Lorenzo, así como la escena que tuvo lugar en el despacho del alcalde y las consecuencias terminantes derivadas del episodio.
También cabe la posibilidad de que el narrador de la historia tenga algún protagonismo, entrando en el despacho del alcalde y colaborando en el esclarecimiento del proceder habitual de don Lorenzo a lo largo de su vida profesional, lo que daría mayor credibilidad al contarlo un testigo presencial de los hechos.
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