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Emily Dickinson 2ª parte

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Emily Dickinson 2ª parte

Mensaje por CECILIA CODINA MASACHS el Vie Ago 15, 2014 10:32 am

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Años de formación
La Academia de Amherst era sólo para varones; en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] se abrió por primera vez la inscripción de niñas, y fue allí donde Edward Dickinson y su esposa inscribieron en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] a Emily.
A pesar de su humildad (escribió "Fui a la escuela pero no tuve instrucción"), la educación de Emily en la academia fue sólida y completa. Allí aprendió [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] (cuyo profesor era también primo de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]) y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. Recibió una sólida instrucción en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] que le permitía, por ejemplo, leer la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] en su idioma original.
El punto más flojo de la educación de Emily fueron sin duda las matemáticas, que no le gustaban y para las cuales no tenía facilidad. Su talento narrativo hizo que escribiera las composiciones de sus compañeras que, en retribución, le hacían las tareas de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo].
De este período se conserva una carta a su amiga Jane Humphrey, escrita a los 11 años de edad, que muestra un estilo académico y risueño: "Hoy es miércoles, y ha habido clase de oratoria. Un joven leyó una composición cuyo tema era ´Pensar dos veces antes de hablar´. Me pareció la criatura más tonta que jamás haya existido, y le dije que él debiera haber pensado dos veces antes de escribir".
El entonces rector de la academia era un experimentado educador recién llegado de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. Edward Dickinson sugirió a su hija que se inscribiera en los cursos de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] que daba, porque con seguridad no tendría otra ocasión de aprender ese idioma en el futuro. Además, la niña estudiaba canto los domingos, piano con su tía, y también jardinería, floricultura y horticultura, estas últimas pasiones no la abandonarían hasta el fin de su vida.
La educación de Emily Dickinson fue, por tanto, mucho más profunda y sólida que las de las demás mujeres de su tiempo y lugar. Sin embargo, en ocasiones la muchacha (cuya salud no era muy buena) se sentía saturada y sobre exigida. A los 14 años escribe a una compañera una carta donde dice: Terminaremos nuestra educación alguna vez, ¿no es verdad? Entonces tú podrás ser [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y yo [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], siempre y cuando no seas más sabia que yo".
Interés por las ciencias
La Academia y el Colegio de Amherst disponían de un claustro de profesores compuesto por científicos de fama nacional, entre los que se contaban los biólogos [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y el geólogo [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], que llevaron al colegio sus enormes colecciones de especímenes. En [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], cuando la artista tenía 18 años, ambas instituciones construyeron gabinetes para guardar las colecciones, así como un importante observatorio [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] con un buen telescopio.
Todo esto estimuló el interés de Dickinson por las ciencias naturales: conocía desde temprana edad los nombres de todas las [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], y se dedicó con entusiasmo a la botánica. Sabía perfectamente dónde encontrar cada especie de flor silvestre que crecía en la región, y las clasificaba correctamente según la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] en latín. Toda esta erudición científica quedó firmemente guardada en su memoria, y fue utilizada para la trama naturalista de sus poemas muchos años después.
Seminario en Mount Holyoke
El Seminario para Señoritas Mary Lyon de Mount Holyoke también recibió a Emily Dickinson para ayudar a su formación religiosa y completar su educación superior. La jovencita abandonó en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] el hogar familiar por primera vez para estudiar allí.
Emily, con apenas 16 años, era una de las más jóvenes de entre las 235 estudiantes de Mount Holyoke, custodiadas por un selecto grupo de jóvenes maestras de entre 20 y 30 años de edad. La adolescente superó sin problemas los estrictos exámenes de admisión y se mostró muy satisfecha por la educación que se impartía en el seminario.
Allí intentaron que Emily se volcara de lleno en la religión —para dedicarse a misionar en el extranjero— pero la niña, tras un profundo examen de conciencia, encontró que aquello no le interesaba y se negó, quedando inscrita en el grupo de 70 alumnas a las que se consideró "no convertidas".
A pesar de ello, Emily y su portentosa imaginación eran muy populares en el seminario: una condiscípula escribió que "Emily siempre estaba rodeada en los recreos por un grupo de niñas ansiosas de escuchar sus relatos extraños y enormemente divertidos, siempre inventados en el momento".
En menos de un año, Emily superó el curso completo gracias, principalmente, a sus profundos conocimientos del latín. Aprobó rápidamente historia inglesa y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y sacó excelentes calificaciones en los exámenes finales, que eran orales y públicos. El curso siguiente se refería a [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y el tercero a [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], todos ellos tópicos sobre los que, como queda dicho, Emily tenía profundos conocimientos. Los profesores, a la vista de su evidente dominio de la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], le dieron esta materia por aprobada sin necesidad de cursarla ni de rendir exámenes.
En la primavera Emily enfermó y ya no pudo permanecer en el seminario. Edward Dickinson envió a Austin a buscarla y traerla de regreso. Después de esta segunda experiencia académica de su vida, Emily Dickinson ya no volvió a estudiar nunca más.
Amores ocultos
Teorías y habladuría
La vida privada de Emily Dickinson ha permanecido siempre velada al público, pero solo hace falta echar una mirada a sus poemas para descubrir en ellos una coherencia, pasión e intensidad extraordinarias. La mayor parte de su obra se ocupa de su amor hacia alguien (un hombre o una mujer) —cuyo nombre jamás es mencionado— con quien no podía casarse.
Lamentablemente, como la poesía de Emily fue publicada en un orden completamente arbitrario, no puede hoy en día distinguirse ninguna secuencia cronológica concreta, lo que destruye la posible progresión dramática que narraría la sucesión de emociones que sintió hacia este desconocido, que tuvo, sin embargo, una capital importancia en la vida de la artista y que pudo tener influencia, incluso, en su decisión de autor recluirse.
Objeto de numerosas habladurías durante su vida y de muchas más después de su muerte, la vida emocional e íntima de Emily espera aún a ser revelada por los investigadores y estudiosos. La posible exageración de que fue objeto la contradice la propia poetisa al escribir: "Mi vida ha sido demasiado sencilla y austera como para molestar a nadie". Aunque tal vez esta frase solo se refiera a los hechos de su vida y no a sus sentimientos profundos.
Ya entre [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] circulaban por [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] numerosos rumores acerca de los amores de la hija del juez Dickinson, y después de la publicación de su primer libro de poemas cundieron las habladurías acerca de su desdichada "historia de amor".
Las teorías (populares o académicas) pueden dividirse en dos grupos: el amor con un joven a quien Edward Dickinson le prohibió seguir viendo, o la relación con un pastor protestante casado que huyó a una ciudad distante a fin de no sucumbir a la tentación. Ambas, aún sin poder ser comprobadas, tienen un pequeño trasfondo de verdad histórica. Tampoco se debe descartar la hipótesis que sostienen algunos biógrafos más actuales, según la cual Emily estuvo profundamente enamorada de su consejera, amiga y cuñada, la esposa de su hermano mayor, quien vivía junto a su casa.
La primera de ellas se refiere a un estudiante de ciencias jurídicas que trabajó en el estudio legal de Edward durante el año que Emily pasó en Mount Holyoke y el siguiente. La segunda se basa en la —como ella misma escribió— "intimidad de muchos años" con un importante religioso que le fue presentado en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. A pesar de que ambas relaciones en verdad tuvieron lugar, no existe ni la más mínima prueba de que Emily Dickinson haya sido novia ni amante de ninguno de ellos; ni siquiera de que se viera con ellos a solas en ninguna ocasión.
Más fructífera sí ha sido la relación de amistad "profunda y confidente" con su cuñada Susan Huntington. Fue ella una de las pocas personas a quienes Emily les compartió sus poemas y, se cree hoy, fue la verdadera inspiración amorosa de al menos varias centenas de ellos.
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Durante toda su vida, Emily se puso en manos de hombres a los que consideraba más sabios que ella y que podían, mediante el sencillo expediente de indicarle qué libros debía leer, organizar sus conocimientos y allanarle el camino del arte que ella pretendía recorrer. El último y mejor documentado, [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], descubrió el [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] (cuando la poetisa tenía 31 años) que él no era su primer maestro. Higginson es aquel a quien Emily siempre llama Master en sus cartas y a quien la voz popular ha adjudicado el mote de "Maestro de las cartas".
En ese año de 1862, en la segunda carta que le escribe, la poetisa dice textualmente: "Cuando era pequeña, tuve un amigo que me enseñó lo que era la inmortalidad, pero se aproximó demasiado a ella y nunca regresó. Poco después murió mi maestro, y durante largos años mi única compañía fue el diccionario. Luego encontré a otro, pero no quería que yo fuese su alumna y se fue de la región".
Los dos hombres que Dickinson menciona en su carta a Higginson son, en verdad, los protagonistas de sus poemas de amor. Ella misma lo expresa en otras cartas, y no existen motivos para negarlo. Sin embargo, sus respectivas identidades deberían esperar siete décadas para ser desveladas.
La carta perdida
Recién en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], un coleccionista de autógrafos publicó su catálogo, y en su colección apareció una carta inédita de Emily Dickinson que vendría a echar luz sobre el nombre del "amigo que le enseñó la inmortalidad".
La misiva, fechada el [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], está dirigida al reverendo [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], que en esos tiempos era el pastor de la Iglesia de la Unidad en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]: "Pienso, señor, que como usted era el pastor del señor B.F. Newton, que murió hace algún tiempo en Worcester, puede satisfacer mi necesidad de enterarme de si sus últimas horas fueron alegres. Yo lo apreciaba mucho, y me gustaría saber si descansa en paz...".
La carta continúa explicando que Newton trabajaba con su padre, y que ella, no siendo más que una niña, se sintió fascinada por su colosal intelecto y sus notables enseñanzas. Dice que el señor Newton fue para ella un preceptor amable pero serio, que le enseñó qué autores debía leer, a qué poetas admirar y muchas enseñanzas artísticas y religiosas.
Pregunta a Hale si él cree que Newton está en el Paraíso, y recuerda que "Me enseñaba con fervor y con cariño, y cuando se fue de nuestro lado se había convertido en mi hermano mayor, querido, añorado y recordado".
 
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Nacido en Worcester el [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y por lo tanto diez años mayor que Emily, Benjamin F. Newton causó tan profunda impresión en la poetisa que, no bien lo hubo conocido, escribió a su amiga, vecina y futura cuñada Susan Gilbert una carta fechada en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] donde le dice: "He encontrado un nuevo y hermoso amigo".
Newton permaneció dos años con los Dickinson y, por los motivos que fuesen (incluida un supuesta prohibición de Edward para que siguiera frecuentando a su hija) abandonó [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] a finales de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] para nunca más regresar.
De vuelta en su ciudad natal se dedicó al derecho y al comercio y en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] se casó con Sarah Warner Rugg, 12 años mayor que él. Para estos tiempos Newton estaba ya gravemente enfermo de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], dolencia que lo llevó a la muerte el [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], diez meses antes de que Emily escribiese al pastor Hale preguntando por sus últimos momentos. Tenía 33 años de edad.
El encanto que Newton provocó en Emily Dickinson vino de la mano de la literatura: aunque Edward Dickinson le compraba muchos libros, le pedía a la muchacha que no los leyera, porque su vieja y conservadora mentalidad puritana temía que pudiesen afectar su espíritu. Edward Dickinson despreciaba especialmente a [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y a [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], lo que la hija deploró muchos años más tarde.
Newton, en cambio, obsequió a Emily un ejemplar de los "Poemas" de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] y le escribió apasionadas cartas donde, en forma velada, intentaba prepararla para su muerte inminente. Dice Emily a [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], hablando de una carta que había recibido de Newton: "Su carta no me emborrachó, porque ya estoy acostumbrada al ron. Me dijo que le gustaría vivir hasta que yo fuese una poeta, pero que la muerte tenía una potencia mayor que la que yo podía manejar". Otra carta al "Maestro" dice que "Mi primer amigo me escribió la semana anterior a su muerte: ´Si vivo, iré a Amherst a verte; si muero, ciertamente lo haré´". Veintitrés años más tarde, Emily Dickinson aún seguía citando de memoria las palabras de estas últimas cartas de su amigo de la juventud.
Los motivos de la vuelta de Newton a Worcester no están claros, pero el repudio de Edward Dickinson a un posible romance no es una causa improbable. Newton era pobre, progresista y tenía tuberculosis en la fase terminal. No era, a buen seguro, la clase de partido que el juez de Amherst deseaba para su adorada hija, y menos aun una buena influencia a los ojos del puritano padre.
Charles Wasdworth
Mientras Emily padecía aún, luchando con la elaboración del duelo que la muerte de Newton había desatado en ella, conoció en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] en mayo de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] al reverendo [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], a la sazón pastor de la [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de Arch Street. Wadsworth tenía 40 años y estaba felizmente casado, pero igualmente causó una profunda impresión en la joven poetisa de 23: "Él fue el átomo a quien preferí entre toda la arcilla de que están hechos los hombres; él era una oscura joya, nacida de las aguas tormentosas y extraviada en alguna cresta baja".
Si bien no es seguro que Emily haya sentido una fuerte atracción erótica hacia Newton, no existe duda alguna de que durante toda su vida posterior estuvo profundamente enamorada de Wadsworth. El pastor murió el 1º de abril de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], mientras que Newton falleció un 24 de marzo. En otoño de ese mismo año ella escribió: "Agosto me ha dado las cosas más importantes; abril me ha robado la mayoría de ellas"'. Al pie del texto se lee la siguiente y angustiosa pregunta: "¿Es Dios enemigo del amor?".
Al cumplirse el primer año de la muerte de Charles Wadsworth escribió: "Toda otra sorpresa a la larga se vuelve monótona, pero la muerte del hombre amado llena todos los momentos y el ahora. El amor no tiene para mí más que una fecha: 1º de abril, ayer, hoy y siempre".
Si a partir de estas confesiones queda claro el enorme impacto amoroso que Wadsworth tuvo sobre la vida de Dickinson, no hay prueba alguna de que ella haya sido importante para él. Tímido y reservado, no existe constancia de que se haya fijado en Emily en aquellas oportunidades.
Sin embargo, el único cuadro que colgaba en la habitación de la poetisa era un retrato en daguerrotipo del pastor de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]. Es interesante destacar que el profundo y eterno amor de Emily se generó y consolidó en sólo tres entrevistas (aunque hay indicios de un cuarto posible encuentro). Su hermana Lavinia, que vivió con ella toda su vida, por ejemplo, jamás conoció a Charles Wadsworth hasta la última vez.
Derivado de que no quedan documentos de las dos primeras ocasiones en que Wadsworth se encontró con Emily, es el hecho de que nunca conoceremos los verdaderos motivos por los que el pastor abandonó la Costa Este de los Estados Unidos y se fue a predicar a [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] en la primavera de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], en plena [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo].
Pero ella nunca lo olvidó. En [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] Dickinson se enteró de que Wadsworth estaba de regreso en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], y comenzó a escribirle cartas en [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo].
Pero pasaron veinte años antes de que volvieran a verse. Una tarde del verano de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo], Wadsworth golpeó a la puerta de la casa de los Dickinson. Lavinia abrió y llamó a Emily a la puerta. Al ver a su amado, se produjo el siguiente diálogo, perfectamente documentado por Wicher. Emily le dijo: —¿Por qué no me ha avisado que venía, a fin de prepararme para su visita?, a lo que el reverendo respondió —Es que yo mismo no lo sabía. Me bajé del púlpito y me metí en el tren. Ella le preguntó, refiriéndose al trayecto entre Filadelfia y Amherst: —¿Y cuánto ha tardado?. —Veinte años, susurró el presbítero.

Charles Wadsworth murió dos años después, cuando Emily tenía 51 años, dejándola sumida en la más absoluta desesperación.
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Re: Emily Dickinson 2ª parte

Mensaje por Amalia Lateano el Vie Ago 15, 2014 1:25 pm

Estimada Sor Cecilia:

Una mente brillante:
A una casa de rosa no te acerques...
[Poema: Texto completo]

Emily Dickinson
A una casa de rosa no te acerques
demasiado, que estragos de una brisa
o el rocío inundándola -una gota-
abatirán su muro, amedrentado.

Y atar no intentes a la mariposa,
ni escalar setos del arrobamiento.
Hallar descanso en lo inseguro
está en el mismo ser de la alegría.
MIl gracias, y besitos
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